Hasta que la última jaula esté vacía

Cuando me enteré lo que le hacíamos a los demás animales, cuando vi las imágenes de los mataderos, cuando los vi queriendo escapar, cuando los escuche gritar, cuando en sus ojos note el miedo y el dolor, salí a la calle y se lo dije a todos, creyendo que semejante verdad cambiaría al mundo. Pero para mi sorpresa eso no paso, todo lo contrario, las personas se excusaron, comenzaron a hablar de lo natural que era comer a los demás animales, hablaron de lo necesario que era para su salud, de la superioridad de nuestra especie (como si matar a los mas vulnerables nos hiciera superiores), se compararon con los leones y muchos simplemente dijeron que lo seguirían haciendo solamente porque lo hacíamos desde hace mucho tiempo. Primero lloré y después aprendí que no todos quieren escuchar la verdad y cuestionar sus hábitos, que muchos piensan que su gusto vale mas que la vida de otros y que no todos están dispuestos a cambiar. Fue ahí cuando me sequé las lágrimas, y comencé mi lucha y me prometí seguirla hasta que la última jaula esté vacía.

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