De animal a comida

Todas tenían miedo, encerradas en las cajas amarillas de plástico, boqueando, sudando, amontonándose en un rincón, mirando lo que les pasaba a sus compañeras cuando las colgaban de los ganchos, cuando les sumergían la cabeza en agua electrificada, cuando las degollaban y las hervían; todas con miedo mirando lo que les iba a pasar en un rato nomas, en unos pocos minutos, lo que tarda la industria en convertir a un animal en lo que llamamos comida, porque solo un psicópata podría pagar para llevarse un cadaver a la boca.

(Imagen que sacamos en un matadero de gallinas).

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