Aunque parezca...

Aunque parezca, no es este el hombre que oprime, ni su brazo el que sostiene al animal, tampoco es su mano la que empuña el filoso cuchillo ni la que lo clava en la garganta de esta pequeña cabra; es el gusto, el egoísmo y la gula de quien saca el billete que paga para que esto pase siempre una vez mas.

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