Sin diferencias

Como si ignoraramos que todos somos animales, como si matarlos fuera igual que sacar de la tierra una planta para comer, como si no gritaran pidiendo auxilio cuando le clavan un cuchillo en la garganta, como si su sangre no fuera caliente como la nuestra, como si nosotros no fuéramos animales también. Así los tratamos, los tratamos de inferiores y hacemos con ellos lo que se nos plazca como cada opresor lo hizo en su época con cada una de sus víctimas, de la misma manera lo hacemos nosotros, los esclavizadores pasivos que comen los animales que otros matan, que otros escuchan gritar, que a otros manchan con su sangre, a nosotros no, nosotros solo nos sentamos a pedirlos de una carta, a exigirlos en nuestro plato como especie evolucionada, los pedimos en partes y sin culpa, pedimos sus patas, sus costillas, un costado de su torso, y nos los comemos llenando nuestro cuerpo que late y respira de uno que ya no lo hace mas. (Foto: Tras los Muros)

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