Satao

Los colmillos de Satao le tocaban el piso. Era tan inteligente que cuando veia humanos los escondia detras de las ramas de los arboles. Satao tenia 45 años. Habia zafado un par de veces de los cazadores furtivos, pero esta vez lo tomaron de imprevisto a la noche. Lo voltearon con flechas envenenadas y cuando cayo lo masacraron y le robaron sus colmillos. Esa sensacion de desamparo que causa ser parte de una raza como la nuestra es dificil de contener en una sola palabra. Tambien hay desolacion, bronca, angustia, malestar, desconsuelo, pena y mucha pero mucha tristeza. Satao ya no va a estar en la selva, caminando como el macho alfa que era, no va a comer la hierva espesa ni a respirar el aire frio de las noches, ahora Satao va a ser convertido en adorno y va a estar en la repisa de algun endemoniado humano de muy mal gusto.

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